Hacer el bien al prójimo es el resumen de toda la ley

“El principio básico de Jesús era que no hay tiempo que sea tan sagrado que no se pueda usar para ayudar a un semejante en necesidad.”

“Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?  Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.” Mateo 12:9-14 RVR1960

Jesús fue a la sinagoga en el día de reposo y ahí estaba un hombre que tenía un brazo paralitico. Pero los escribas y los fariseos también estaban allí. No les importaba el hombre con el brazo paralitico; solo les importaban las “implicaciones” de sus leyes y normas. Así que le preguntaron a Jesús: ¿Es permitido curar en el día sábado? Jesús conocía perfectamente la respuesta oficial a esa pregunta; sabía que, como ya hemos visto, a menos que hubiera peligro de muerte, la atención médica estaba prohibida, porque se consideraba un trabajo.

Pero Jesús era sabio. Si querían discutir acerca de la ley, tenía habilidad para enfrentarse con ellos en su propio terreno. Jesús les dijo: “supongamos que uno tiene una oveja, y se le cae en un pozo el día sábado. ¿Es que no la va a sacar del pozo?”

Si un animal doméstico se caía a un pozo en sábado, la ley permitía llevarle comida, lo que por otra parte ya era llevar una carga y prestar asistencia. “Así que –dijo Jesús- está permitido hacer buena obra en sábado; y si está permitido hacer un bien a una oveja, mucho más debe poder hacérsele a una persona, que es de mucho más valor que cualquier animal.”

Jesús le dio la vuelta al argumento. “Si es legal hacer el bien en sábado –dijo- , entonces negarse a hacer bien está mal.” El principio básico de Jesús era que no hay tiempo que sea tan sagrado que no se pueda usar para ayudar a un semejante en necesidad.

No se nos juzgará por el número de cultos a los que hayamos ido, ni de capítulos de la Biblia que hayamos leído, ni siquiera por el número de horas que hayamos dedicado a la oración, sino por el número de personas que hemos ayudado cuando su necesidad nos llamaba. A esto de momento los escribas y los fariseos no podían contestar, porque su argumento les había rebotado en su contra.

No es que la congregación, la Biblia y la oración no tengan importancia, de hecho eso es básico para el crecimiento cristiano, pero precisamente, lo genuino de estas prácticas debe reflejarse en las obras de caridad y de empatía con nuestros semejantes.

Así que Jesús sanó al hombre, y al sanarle le dio tres cosas: le devolvió la salud. Al devolverle Jesús a este hombre la salud, le devolvió su trabajo, y al recuperar el trabajo, este hombre también recuperó su dignidad, delante de las personas que así lo consideraban por mendingar para poder vivir.

Una lectura que muestra que seremos juzgado por las obras que hagamos en favor de nuestros semejantes:

El juicio de las naciones | Mateo 25:31-39 RVR1960

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,

32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;

36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?

38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?

39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.