Dios quita nuestras cargas y nos da una buena vida

Dios se ofrece para quitar de nuestra vida todo lo que nos lastima y para colocar en nosotros aquello que necesitamos para estar verdaderamente bien.

 “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros.” Mateo 11:28-30 DHH

Jesús habla a personas que están desesperadamente tratando de encontrar a Dios, y tratando desesperadamente de ser buenas, pero que estaban encontrándolo imposible, y que se hallaban sumidas en el agotamiento y la desesperación.

Para los judíos religiosos la religión era una carga, por eso Jesús le dijo a escribas y fariseos: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” Mateo 23:4 RVR1960

Para un judío la religión era cosa de reglas interminables, se vivía en una selva de normas que regulaban todas las situaciones de la vida. Se tenía que estar escuchando constantemente: “no hagas eso”

Jesús nos invita a tomar Su yugo sobre nuestros hombros. Los judíos usaban la palabra yugo con el sentido figurado de someterse a algo. Hablaban del yugo de la ley, el yugo de los mandamientos, el yugo del reino, el yugo de Dios. Pero puede ser que Jesús tomara las palabras de esta invitación, para que los oyentes entendieran su mensaje, porque él les dice, que Su yugo es liviano, no es pesado como el yugo de los escribas y fariseos, no es como el yugo de la religión que ellos tienen.

La frase: “mu yugo es fácil”, puede traducirse; “mi yugo encaja bien” Los yugos de los bueyes se hacían en Palestina, de madera; se llevaba al buey con el carpintero para que le tomara las medidas; luego se refinaba la madera, y se llevaba otra vez al buey para probárselo, y se le ajustaba bien, para que no le hiciera daño en la frente al animal. Es decir: que el yugo se hacía a medida, como prendar de vestir, para que le encajara bien al buey.

Lo que Jesús dice: “Mi yugo encaja bien”. Lo que esto quiere decir es: “la vida que Yo te doy no es un carga que te lastima; tu misión está diseñada a tu medida para que te vaya bien.” Lo que quiera que sea que Dios nos proponga encajará exactamente con nuestras necesidades y habilidades.

El yugo que Dios nos ofrece se nos impone con amor; se nos propone llevarlo con amor; el amor hace ligeras hasta las cargas más pesadas. Cuando recordamos el amor de Dios, cuando nos damos cuenta que nuestra carga es amar a Dios y amar a nuestros semejantes, entonces nuestra carga se convierte en nuestro deleite.

Se cuanta que uno se encontró una vez a un niño que llevaba acuestas a otro aún más pequeño, que era cojo. “Esa es mucha carga para que tú la lleves,” le dijo el hombre. Y el niño respondió: “No es una carga, señor; es mi hermanito.” La carga que se impone con amor y se lleva con amor es ligera.