Dios busca al pecador

Dios busca al pecador

El mensaje de Jesús acerca del Reino proclamaba que Dios se había acercado a los perdidos con el propósito de salvarlos del poder destructor del pecado. Y que este acercamiento era el cumplimiento de lo ya antes proclamado. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17 RVR1960.

El cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento ya estaba ocurriendo: estaba ya presente la misión mesiánica; el Reino de Dios se había acercado. Dios estaba visitando a su pueblo. En Jesús, Dios había asumido la iniciativa, buscando al pecador y llevando a los perdidos a la bendición de su reinado. En resumen, era el Dios que buscaba.

La gran verdad de que Dios busca al pecador se presenta extensamente en Lucas 15, en tres parábolas expuestas para callar la critica que se le hacía a Jesús por acoger a pecadores en la comunión de la mesa. Dijo que el propósito divino era buscar a la oveja extraviada (Lucas 15:1-7), buscar la moneda perdida (Lucas 15:8-10), acoger al hijo prodigo en la familia aun cuando no mereciera el perdón (Lucas 15:11-32).

En cada una de estas parábolas hay una iniciativa divina: el pastor busca a la oveja; la mujer barre la casa en busca de la moneda; el padre ansía el retorno del hijo prodigo. El personaje principal de la parábola del “hijo prodigo” no es el hijo, sino el padre que anhela. La parábola ilustra primordialmente no la prodigalidad del hombre, sino el amor y la gracia de Dios.

La grandeza y originalidad de Jesús abrió “un capitulo nuevo en las actitudes de las personas hacia el pecado y los pecadores” porque buscó a los pecadores en lugar de evitarlos. Esta preocupación por los pecadores es totalmente novedosa en el judaísmo y contrasta notoriamente con sentimientos y prácticas de esta comunidad. “Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (Marcos 2:15-17). La medula de las “buenas noticias” del Reino es que Dios ha asumido la iniciativa de buscar y salvar lo que está perdido.

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