La función de satanás es oponerse al propósito redentor de Dios

La función de satanás es oponerse al propósito redentor de Dios

La función principal de satanás en los evangelios es oponerse al propósito redentor de Dios. En el relato de la tentación se atribuye un poder sobre el mundo que Jesús no pone en duda. La tentación consiste en el esfuerzo por desviarlo de su misión divinamente recibida como siervo sufriente y obtener poder mediante la sujeción a satanás. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. Mateo 4:8-10 RVR1960. Esta idea la expresa en forma todavía más viva el apóstol Pablo cuando llama a satanás “dios de este siglo” (2 Corintios 4:4).

Dios no impone a los hombres el mal de forma directa, ni tampoco es el mal un asar ciego o destino caprichoso. El mal tiene su raíz en la personalidad. Pero el mal no es mayor que la humanidad. La voluntad humana lo puede resistir, aunque también puede ceder ante el mismo.

El mal no es un conflicto desorganizado y de poderes, sino que está la dirección de una sola voluntad cuyo propósito es frustrar la voluntad de Dios.

En los evangelios, la actividad de satanás se aprecia en varios aspectos:

El propósito de satanás es, siempre que puede arrancar la palabra del Reino, de los corazones que están demasiados endurecidos para recibirla (Mateo 4:15). Trató de desviar a Jesús de su misión redentora en la tentación, y habló por medio de Pedro para sugerir que el papel del Mesías no podía ser sufrir y morir (Marcos 8:33). Satanás entró en Judas, guiándole a entregar a Jesús a los sacerdotes (Lucas 22:3). También quiso zarandear a Pedro para demostrar lo falso de su fe (Lucas 22:31), para mostrar que en realidad no era sino paja. El propósito satánico en este caso fracasó ante la oración de Jesús.

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