Los que obedecen a Dios son felices

Los que obedecen a Dios son felices

Los que obedecen a Dios son felices porque Dios los cuida, la estabilidad y la seguridad es la dicha de la vida y esto proviene de Dios. No obedecer a Dios trae tristeza y nadie puede estar bien y seguro si está en contra Dios.

Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Proverbios 2:8 NVI.

La protección de Dios es permanente para los obedientes de corazón, para los que toman la vida para vivirla haciendo el bien. La forma en la que opera la protección de Dios en nuestras vidas es a través de sus mandamientos, es decir, cuando nosotros obedecemos a Dios, cuando tomamos en cuenta sus mandamientos para ponerlos por obras, cuando nos dejamos guiar por sus leyes, entonces tomamos senderos seguros, somos prevenidos del peligro y podemos apartarnos a tiempo del mal.

El que no oye los mandamientos de Dios anda en tinieblas y bajo el peligro, el que no escucha la voluntad de Dios para obedecerla va por un camino que aparentemente es bueno, pero al final se encontrará con la muerte. Hoy es un buen tiempo para obedecer a Dios y vivir bajo su protección.

Al respecto también la Biblia enseña:

Felices los que se conducen sin tacha y siguen la enseñanza del Señor. Felices los que atienden a sus mandatos y lo buscan de todo corazón, los que no hacen nada malo, los que siguen el camino del Señor. Tú has ordenado que tus preceptos se cumplan estrictamente.

¡Ojalá yo me mantenga firme en la obediencia a tus leyes! No tendré de qué avergonzarme cuando atienda a todos tus mandamientos. Te alabaré con corazón sincero cuando haya aprendido tus justos decretos. ¡Quiero cumplir tus leyes! ¡No me abandones jamás! Salmos 119:1-8 DHH.

Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio. Yo le he dicho al Señor: «Mi Señor eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno». Salmos 16:1-2 NVI.

 

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