Las herramientas del crecimiento cristiano

Las herramientas del crecimiento cristiano

El secreto de la victoria sobre el pecado es mantener la vista en el Señor y usar las herramientas que Él nos da

Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte, porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios. Hebreos 12:1-2 DHH.

¡No debemos despegar nunca la vista de Jesús! Tal como un atleta tiene que mirar hacia adelante cuando corre, nosotros también tenemos que mirar a Jesús. ¡El Espíritu Santo está a nuestro lado animándonos a cada paso! El atleta que empieza a mirar a sus pies o a los competidores tropieza, y también nosotros vamos a tropezar espiritualmente si quitamos la vista de Jesús.

Cuanto más miramos al Señor, más como Él seremos. Es como un niño que imita a su padre. Por estar tanto con él y observarlo con admiración, se transforma en alguien muy semejante.

Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. 2 Corintios 3:18 NVI.

Sin embargo, no somos pasivos en el proceso del crecimiento. Si realmente confiamos en el Señor, también ocuparemos las herramientas que Él nos ha dado. Estas herramientas han sido llamadas los medios de gracia, porque son canales que Dios utiliza para entregarnos su Poder para crecer.

Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. Hebreos 6:16-17 NVI.

La Biblia, la Santa Cena y el Bautismo, son instrumentos de Dios para mediante ellos podamos crecer cristianamente.

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17 NVI.

La santa cena es el cuerpo y la sangre de Cristo que nos nutre para crecer saludablemente y así poder multiplicarnos, vivir en comunidad y ser instrumentos poderosos en las manos de Dios. El bautismo es el sello externo de nuestra pertenencia al cuerpo de Cristo, el cual es su iglesia, es el testimonio visible de haber sido lavados de nuestros pecados por el Espíritu Santo en la sangre de Cristo.

A estas ceremonias les llamamos los sacramentos. Los sacramentos son ceremonias establecidas por el Señor Jesús mismo, y Él nos ordena a todos que debemos observarlas. Nos enseñan verdades espirituales a través de símbolos materiales.

Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: Que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan, y, después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí». De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí». Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga. 1 Corintios 11:23-26 NVI.

Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Hechos 8:36 RVR1960.

Por otra parte, el compañerismo con otros hermanos nos ayuda a crecer. Así que, Debemos leer la Biblia y orar solo, pero también necesitamos escuchar la Palabra predicada y enseñada en la iglesia, necesitamos orar con otros hermanos, y necesitamos recibir los sacramentos. Además, una gran parte de nuestro desarrollo tiene que ver justamente con las relaciones con otras personas. Aprendemos a amar en la iglesia.

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