¿Qué debemos hacer para tener fruto?

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. Juan 15:4-5 NVI

«Permanecer» en Jesús significa confiar en Él. Tal como una planta recibe su alimentación de las raíces, nosotros recibimos fuerza espiritual de Jesús. A veces cuando leemos pasajes como Efesios 4:22-32, lo analizamos en forma egocéntrica y negativa. Pensamos, «¿Tengo que cambiar todo eso? ¡No puedo ser así!» Pero esta forma de pensar demuestra dos errores:

1. En primer lugar, está mirando mucho a sí mismo. Tiene que mirar más al Señor. Lo que queremos mostrar en esta lección es que usted es una nueva persona guiada por Dios, y el Espíritu Santo lo va a cambiar. Por supuesto usted tiene su parte en el proceso del crecimiento (y vamos a estudiar eso en otras lecciones), sin embargo, el poder para cambiar viene del Señor.

2. En segundo lugar, no aprecia lo positivo de estos cambios. No son pesados. No son una carga. Más bien, son un gran alivio.

Producen paz y gozo en nuestra alma. Son nuestra liberación del pecado.
Ahora, lea el siguiente pasaje de otra manera. No lo lea pensando en el deber pesado que usted tiene ahora como cristiano. Léalo como una promesa. Piense así: «¡Qué bueno que el Señor va a hacer todo eso en mí!» LEA COLOSENSES 3:5-17