El propósito de nuestra vida en Cristo

El propósito de nuestra vida en Cristo

¡La paz sea con ustedes! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo: —Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados. Juan 20:21-23 NVI.

Nuestra «descripción de trabajo» es continuar el estilo de vida de Jesús mismo. ¡Píenselo! ¡Somos importantes! Somos como «ángeles» enviados a ayudar a la gente y a compartir la Palabra de Dios. Por supuesto no podemos salvar al mundo como Jesús lo hizo, muriendo por sus pecados, pero sí podemos continuar el ministerio de Jesús en el sentido de glorificar a Dios y amar a nuestro prójimo.

Por supuesto, usted no puede hacer esto por sí solo. Tiene que depender de la obra del Espíritu Santo para poder crecer y ser como Cristo. También necesita de los demás hermanos que forman parte del cuerpo de Cristo.

Tampoco puede lograr esta meta en forma perfecta en esta vida. Vamos creciendo paulatinamente como un niño. Sólo cuando vuelva Jesús seremos transformados de tal manera que compartiremos Su gloria. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria. (Colosenses 3:4 NVI).

Piense en el Señor, y recuerde que llegaremos a ser como Él en nuestro carácter. Nunca seremos dioses, nunca tendremos las capacidades de Dios, pero sí tendremos el aspecto moral restaurado de acuerdo con la imagen de Jesucristo.

Editor