Danos hoy nuestro pan de cada día – Krister Stendbal

Danos hoy nuestro pan de cada día – Krister Stendbal

Lo que significa orar por el pan nuestro de cada día

La palabra griega interpretada “de cada día” (epiousios), a confundido a los traductores desde la época de los primeros de la iglesia. La palabra parece referirse más bien al “día siguiente “, al pan futuro, incluso al banquete mesiánico (Mateo 8:11; Lucas 32:30). Se refiere a un pan que llena el estómago de los hambrientos, pues el banquete de reino no era solamente un símbolo de dicha espiritual, sino también del reino donde no hay hambre.

En la iglesia primitiva, la santa cena y la comida se celebraban al mismo tiempo, como puede verificase en 1 Corintios 11:17-33. La petición por el pan reúne así las necesidades materiales y espirituales, sin dar a las unas más impotencia que a las otras. El pan de cada día era un símbolo del banquete mesiánico y este, a su ves, nos recuerda la santidad del pan cotidiano. La santa cena y la oración de gracias en la comida son cosas distintas pero que tienen continuidad entre ellas.

Esta indispensable relación es fundamental en el gran discurso de despedida de Jesús sobre el juicio final ( Mateo 25:31-46). El acto más sagrado el servir a Jesucristo consiste en alimentar a los hambrientos y proteger a los que sufren y son perseguidos.
Ni siquiera importa que el mismo sea considerado como un servicio a Jesucristo. Lo que importa son los actos de compasión por el más pequeño de los hermanos y hermanas en necesidad, en dolor y en presión.

De modo que el propósito de esta parábola no es satisfacer nuestra curiosidad egocéntrica sobre el juicio final, e imaginarnos como podemos vencer el sistema divino para sentirnos seguros. Más bien se trata de que Jesús asegura a los acosados y perseguidos, tan valiosos a sus ojos, que todo el mundo será juzgado según la forma en que ellos, los oprimidos, hayan sido tratados.

Así de precioso y decisivo, como también así de “religioso” y “teológico”, es el alimento para los hambrientos. Creo que el espíritu de Mateo 25, como clave de la oración por el pan, ha sido muy bien sintetizado en una oración latinoamericana que dice: “Oh Señor, da pan a los que tienen hambre, y a nosotros, que tenemos pan, danos hambre de justicia “.

Editor