La evangelización sin la compasión no tiene sentido

La evangelización sin la compasión no tiene sentido

Jesús se compadeció de la gente porque eran víctimas del pecado

Debemos afirmar que la respuesta cristiana a las víctimas del pecado es la compasión; no la popular noción de ser sentimental, blando y quejumbroso, sino en el sentido correcto de sufrimiento y simpatía compartidos.

 

Mateo cuenta que, <<…saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos están enfermos>> (Mateo 14:14). <<Y Jesús llamando a sus discípulos, dijo: tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino>> (Mateo 15:32). Y cuando el samaritano vio a un hombre que había sido golpeado y herido por ladrones, <<…sintió compasión… se acercó a él y le curó sus heridas…>> (Lucas 10:33-34). La parábola del hijo prodigo establece la misma conexión directa entre compasión y hombre víctima del pecado. Lucas dice al respecto, <<…y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro y lo recibió con abrazos y besos>> (Lucas 15:20).

En resumen, Jesús se compadeció de la gente porque eran víctimas del pecado. Mateo registra la apelación de Jesús a sus discípulos en pro de la evangelización. <<Dijo entonces a sus discípulos: ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos, por eso pedid al dueño de la cosecha que mande trabajadores a recogerla>> (Mateo 9:37-38). Está claro, pues, que la exhortación a la evangelización es una respuesta a la llamada a tener compasión por las victimas del pecado.

A esta altura, creo que estoy preparado para hacer una sugerencia atrevida: que la compasión por la gente sólo es posible cuando la percibimos como víctimas del pecado. Si miramos a la gente como pecadores, en vez de como víctimas del pecado, podemos sentir preocupación por ellos, afecto o lastima, pero no compasión; es decir, sufrir junto a otros, sentimiento fraternal, simpatía. Mucha de la actividad evangélica actual, tiene una pequeña percepción de la gente como víctima del pecado. ¡Tantos están desprovisto de compasión! Debemos recobrar la compasión en nuestra evangelización.

Deseo también informar que la compasión requiere una actitud de compromiso personal y de solidaridad. Requiere que estemos cerca de los pobres; tan cerca que podamos sentir su pulso y escuchar sus suspiros. En resumen, la compasión exige comunidad con los pobres. El que seamos victimas del pecado, es una condición humana fundamental compartida igualmente por cristianos y no cristianos. Provee una base bíblica, objetiva, profundamente sentida, para la unidad, mientras que, por otra parte, el correspondiente reconocimiento del pueblo como pecador tiende a separar.

Este trabajo es misión: la lucha del cristiano y su prójimo contra las fuerzas que pecan contra ellos. Y esto es lo que hace de las buenas nuevas de Jesucristo algo real y significativo para los pobres; no solo en términos de presencia cristiana, de compartir sus sufrimientos, sino en términos del poder para actuar que les da el evangelio.

Venga tu reino, perspectivas misioneras. Consejo Mundial de Iglesias. Raymond Fung

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