Prueba bíblica de la existencia de Dios

Prueba bíblica de la existencia de Dios

La evidencia de la existencia de Dios se funda, ante todo, en la Escritura como Palabra inspirada por Dios

El intento de probar la existencia de Dios, puede, o bien resultar inútil, o innecesario. Inútil, si el investigador no cree que Dios es galardonador de los que le buscan. E innecesario si intenta forzar a una persona que no tiene pistis (fe) haciéndola que por medio de argumentos llegue al convencimiento en sentido lógico. Dr. Kuyper.

 

El cristiano acepta por la fe la verdad de la existencia de Dios. Pero no por una fe ciega; sino por una fe que se basa en la evidencia, y la evidencia se funda, ante todo, en la Escritura como Palabra inspirada por Dios, y luego, en la revelación de Dios en la naturaleza. La prueba bíblica acerca de este punto no nos viene en la forma de una explicita declaración, y mucho menos en forma de argumento lógico. La explicación más parecida a una declaración, está, quizás, en Hebreos 11:6; “…porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

La Biblia presupone la existencia de Dios desde su primera declaración: “En el principio creo Dios los cielos y la tierra”. No solo describe a Dios como el Creador de todas las cosas, sino también como el Sustentador de todas sus criaturas y como gobernante de los destinos de individuos y naciones. La Biblia testifica que Dios hace todas las cosas por el consejo de su voluntad, y revela la realización gradual de su gran propósito de redención. La preparación para este trabajo, especialmente en la elección y dirección del pueblo israelita del antiguo pacto, está manifestada claramente en el Antiguo Testamento, y la inicial culminación de ella en la Persona y obra de Cristo, surge de las páginas del Nuevo Testamento con claridad inmensa.

 

Se contempla a Dios casi en cada página de la Santa Escritura a medida que se revela en palabra y acciones. Esta revelación de Dios es la base de nuestra fe en la existencia de Dios, y la hace completamente razonable. Debe hacerse notar, sin embargo, que únicamente por la fe aceptamos la revelación de Dios y alcanzamos la verdadera comprensión de su contenido. Jesús dijo: “El que quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuanta”. Juan 7:17. Oseas tenía en su mente este conocimiento intensivo que resulta de la íntima comunión con Dios, cuando dijo: “Y conocemos y proseguiremos en conocer a Jehová”. Oseas 6:3.

El incrédulo no tiene el verdadero conocimiento de la palabra de Dios. Vienen muy al punto en este respecto las palabras de Pablo: ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 1 Corintios 1:20 y 21.

La existencia de Dios, Teología sistemática. Luis Berkhof.

 

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