Comparación de la falsa iglesia con la verdadera – Juan Calvino

Comparación de la falsa iglesia con la verdadera – Juan Calvino

Donde no es honrada la Palabra de Dios, no hay Iglesia

De esta manera los romanistas importunan y asombran a los rudos e ignorantes con el nombre de Iglesia, siendo así que Jesucristo no tiene enemigos mayores que el Papa y sus seguidores.

Así que, aunque nos aleguen su templo, el sacerdocio y otras apariencias semejantes, no debe movernos a concederles que haya Iglesia donde no hay Palabra de Dios. Porque es ésta la marca con que el Señor ha señalado a los suyos:

“Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Jn. 18,37). “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” (Jn. 10,14.27).

Y poco antes dice que las ovejas siguen a su pastor porque conocen su voz; en cambio no siguen al extraño, sino que huyen de él, porque no conocen su voz (Jn. 10,4-5). ¿Por qué, pues, nos equivocamos conscientemente buscando la Iglesia, si Jesucristo nos ha dado una señal infalible, que nos asegura y certifica que hay Iglesia donde existe tal señal, y que, por el contrario, donde no la hay no existe nada que pueda darnos alguna muestra de que hay allí Iglesia verdadera? San Pablo ya nos dice que la Iglesia está fundada “sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas” (Ef. 2, 20), y no sobre opiniones de hombres ni sacerdocios.

Más aún: que es necesario distinguir Jerusalem de Babilonia, la Iglesia de Dios de las congregaciones de los infieles y malvados, por la única diferencia que ha puesto Jesucristo al decir que el que es de Dios, oye la Palabra de Dios; y por el contrario, el que no la quiere oír, no es de Dios (Jn. 8,47).

En resumen, ya que la Iglesia es el reino de Cristo, y Cristo no reina más que por su Palabra, ¿quién dudará de que es una mentira la creencia que nos quieren imponer que el reino de Jesucristo está donde no existe su cetro, esto es, su Palabra, con que únicamente gobierna su reino?

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